
Huevón le dicen en algunos países (en Perú, por lo menos), boludo en Argentina. En ambos casos, la definición que alude al tamaño de las gónadas masculinas (llámese huevos y bolas, respectivamente), se refiere, en realidad, al hombre: tonto, tarado, idiota, imbécil, lerdo etc. Y, aunque no se haya comprobado científicamente la relación de su tamaño con el desempeño neuronal masculino, es la mejor manera que alguien encontró para referirse a los ineptos y que se hizo bastante popular en diferentes latitudes. Dependiendo del tono en la voz, también se usa para llamar "cariñosamente" a los amigos más cercanos.

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Cuando era niña, lo escuché por la calle "¡oye huevón, ven acá!". Corriendo le fui a preguntar a mi abuela (que además era profesora y lo sabía todo).
Rous: Mami Yoli, ¿qué es huevón?
Mami Yoli: ah! es el aumentativo de huevo. Pero si lo escuchaste en la calle es porque los hombres le dicen huevo al testículo, mi amor.
Yo entendía perfectamente el significado de "aumentativo", gracias a mi Mami Yoli. Oh sí! Yo tenía un vocabulario de chiqui-vieja.
R: Ah! y ¿por qué? ¿Acaso los hombres tienen los testículos grandes?
M Y: De todos los tamaños hijita. Pero eso en realidad no es tan importante, porque a lo que se refieren ellos es a una manera de insultarse. Decir "huevón" es como un insulto.
R: Ah! En ese caso deberían decir ¿"Testiculón"?
M Y: Pues sí. Testiculón sería la palabra adecuada.
Me quedé con el aprendizaje: "No se dice huevón, se dice testiculón".
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Me reencontré con una amiga del cole hace poco: Fiore. Lo que más recuerdo de ella es nuestra común adicción a jugar "el ahorcado" en el cambio de clase o cuando el profesor se ponía muy aburrido. También en ambas circunstancias.
Para información general, el juego este, consiste en adivinar frases o nombres de personas, películas, series, etc. diciendo letras en voz alta que coincidan con los espacios designados a un nombre. En caso de decir más letras de lo que tome dibujar a un muñequito ahorcado, se pierde el juego.
El hecho es que habíamos jugado tanto al ahorcado, que nos habíamos quedado sin películas nombres y frases. Así que a mí se me ocurrió utilizar aquel aprendizaje (que le había transmitido en alguna oportunidad a Fiore).
Ella adivinó y llenamos la frase: "No se dice huevón, se dice testiculón". Reímos mucho. Guardamos el papel lleno de frases y muñecos ahorcados en el porta cuadernos de la carpeta.
El problema fue que al día siguiente la profesora de religión nos encontró jugando y nos quitó el trajinadísimo papel. Nosotras no teníamos idea de por que, la profe se puso roja y se enojó mucho. Nos envió donde el director de normas.
No entendimos nada hasta que el direc leyó en voz alta (casi aguantando la risa) aquel aprendizaje de las bolas y los huevos. Traté de explicarle lo de mi abuelita... como sabrán no me creyó.
Llamaron a nuestros padres y el resto es historia.
Le conté a mi abuela de aquel impasse y muy resuelta me dijo : "¡Yo iré a hablar con ese señor!" (refiriéndose al director). La abracé y le dije que no era necesario.

Reencontrarme con Fiore me trajo este lindo recuerdo. ¡Gracias Fiore! ¡Gracias Mami Yoli!