
Cuando él se fue, ella, mirando la puerta, lloró bajito. Se mordió las uñas ansiosamente e intentó volver a dormir. Sin ropa, con frío y como entregándose a la cálida soledad del naciente rompimiento.
Una revolución mental la sacó de la cama. ¡quería volver a sentirlo! Olió su almohada y ahí lo encontró de nuevo. Enterró su cara en ella y recordó las insuficientes noches y la injusticia del tiempo cuando estaba con él.
Entonces echó de menos su voz, su saliva, su voracidad. Sus sonidos, su torpeza al hablar, su barriga, sus deseos de hacer futuro con ella. También sus manos. Pero sobre todo, los peregrinos sueños que tenía cuando dormía a su lado.
Junto a él, dormida en su pecho, respirando su aliento, ella soñaba con otros hombres. Cada noche, con uno diferente.
Y ahora que él ya no está, lo sueña.
Una revolución mental la sacó de la cama. ¡quería volver a sentirlo! Olió su almohada y ahí lo encontró de nuevo. Enterró su cara en ella y recordó las insuficientes noches y la injusticia del tiempo cuando estaba con él.
Entonces echó de menos su voz, su saliva, su voracidad. Sus sonidos, su torpeza al hablar, su barriga, sus deseos de hacer futuro con ella. También sus manos. Pero sobre todo, los peregrinos sueños que tenía cuando dormía a su lado.
Junto a él, dormida en su pecho, respirando su aliento, ella soñaba con otros hombres. Cada noche, con uno diferente.
Y ahora que él ya no está, lo sueña.
7 comentarios:
to much feeling Rous!!!!
Y sin embargo...
esa es la canción de fondo!
......de la batalla solo queda el campo y los recuerdos,recuerdos que solo seran el sabor de un riko y deli pasado ,alguien pidio un doble de chokolate ??? ...
que tal!!
pasaba a saludarte..
un abrazo..
estás más que inspirada amiga, lo cual me parece muy conveniente para nosotris (tus lectores) jiji
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