
Llega el domingo y se hace la paz.
Enciendo el blackberry con menos temor que de lunes a viernes y llamo a mamá para decirle que voy a verla. Como cada domingo, seremos sólo ella y yo, pienso.
Lleno la maletera de mi auto con mi ropa sucia para lavar. Tengo apetito y ganas de engreimiento dominguero.
Llego a casa de mamá: abrazo, almuerzo y siesta.
Resucito con modorra, prendo mi laptop y me conecto a internet.
Mamá suena, dice cosas. Yo digo ajá, alternadamente a los fonemas que salen de su boca y sin dejar de mirar mi pantalla. Ella empieza a sonar más fuerte. Parece renegar, sabe Dios de qué o por qué, y yo vuelvo a decir ajá (que es mas bien: mjm)
Sigo tecleando.
Ella parece desistir de algo, y como resignándose, calla; prende su laptop y se conecta a Internet.
De pronto la veo aparecer en mi pantallita del chat...
Mamá: hola hija!
Rous: hola mamá!
Mamá: qué tal tu semana?
Rous: medio jodida, el lunes por ejemplo tuve 3 reus seguidas, pero mi jefa estaba contenta, menos mal porque en verdad...