
El argumento fue la historia de una niña fresa que por “fresa” y pobre termina convirtiéndose en grela. Y como tal, en pleno ejercicio de la ocupación se reencuentra en un cabaret con el amor de su vida. El cafishio, ante la inminente pérdida de una de sus chicas, va tras el “enamorado” de ésta para darle muerte. Pero, la pólvora dedicada al cornudo terminó por quitarle la vida a la involuntaria meretriz.
¿Moralejas? Varias:
1.- Si eres ruca, no te enamores. Si eres pobre y te enamoras no seas ruca.
2.- Si tu chica es ruca, no le pidas fidelidad ni la busques al cabaret pues podrías terminar muerto. En otras palabras “ir por lana y salir trasquilado”.
3.- Si eres cafishio asegúrate de que tus rucas tengan vocación de servicio al cliente antes que tonterías como pensar en el enamoradito.
4.- Si eres la “mami”, procura ponerte a dieta y dejar de mirar con envidia a las más jóvenes y delgadas que tú.
Después de tanta reflexión filosófica, viene bien el aporte cultural; pues para quien no lo sepa el Tango nació en 1880 en los burdeles de Río de la Plata o sea entre Argentina y Uruguay (que ellos se peleen el origen). Era el dirty dancing de los pobres de la época.
Cuando la gentita nice de Argentina bailaba vals y polka, en otras latitudes se bailaba la “contradanza” (pie opuesto de uno al otro), como la “Habanera” que llegó de la cuna de mis ancestros, la cálida Cuba. Tanto la polka como la “Habanera” influyeron en la danza llamada milonga que es prima cariñosa del tango (ahora milonga se le dice a los lugares o eventos donde se baila tango, milonga y valses). La milonga, que es menos melancólica que el tango tiene otros tiempos y puede ser campera o urbana (para más detalles échense a buscar en google).
El tango además tuvo influencia marrón: el baile africano “condombe” que bailaban los esclavos

Ya con la venia de los europeos, la clase alta argentina dejó de decir ¡aaaaaj! y empezó a bailar y cantar tangos. No les quedó más remedio que aprender lunfardo (replana o jerga argentina) de la gente de abajo. La gente que aunque chambea como burro, tiene tiempo para crear lo que pasará a ser el emblema de una nación: su comida, bailes y costumbres. Sino, pregúntenle al gordito Gastón Acurio o al Larrouse gastronómico César Alcorta, donde nació la deliciosa comida criolla peruana. Tarea para la casa.