
Para que alguien más lo ocupe y llegue como yo, años atrás, con la esperanza de cambiar el mundo, cambiando.
Por cierto, cómo pesan mis libros!
*Portada del libro de Guillermo de Díaz Plaja
Código: forma que toma la información intercambiada entre emisor y receptor. El más recurrente y complejo de los códigos es el idioma. Pero, gracias a las mujeres éste no siempre cumple su función de transmitir adecuadamente un mensaje.
1. Una amiga que le dijo a su ex: “¡me voy!” (esperando que él la retuviera). Pero la dejó ir, respetando su decisión. A ella le dolió y pelearon… falla de comunicación por diferencia de códigos.
2. Cuando era niña pensaba que mi papá no me quería porque no me decía las cosas que yo esperaba. No se lo dije hasta hace un par de años. Otra vez, un problema de códigos.
3. ¿Mi amor, cómo me queda esto? Te queda bien querida. ¿Bien, muy bien, o me compro el otro? Creo que el otro es más lindo. Entonces este me queda horrible, dices….Problema de códigos.
4. Una vez una "amiga" me dijo: “ese hombre no es para ti”. Me desanimó un poco. Luego estuvo con él… códigos pues.
En todos los casos siempre las mujeres somos quienes decimos cosas con el significado que nos antoje (códigos femeninos) y en algunos casos, esto que para muchos resulta encantador, puede convertirse en un harakiri. Porque siempre esperamos que nuestro receptor entienda “nuestra intención” en lugar de lo que realmente decimos. Un despelote y las funciones del código en el proceso de la comunicación se fueron al cacho.
¿Algún día cambiaremos? ¿O les dejaremos a los hombres la titánica tarea de aprender a interpretarnos? Porque es más fácil entendernos entre mujeres y, finalmente, el problema es con ellos, los hombres: tan simples y objetivos, víctimas de nuestras intrigas, marchas y contramarchas, tan torpes a veces, delicados otras, a veces dulces, amargos, pero tan, tan necesarios.